Noticias Anteriores

Santuario Padre Hurtado: un oasis de esperanza y paz

(9 de septiembre de 2005)

Desde 1995 han sido miles los peregrinos que han llegado al Santuario del Padre Hurtado buscando un minuto de paz interior y reflexión justo en medio del bullicio santiaguino. A menos de 40 días de la Canonización ya empieza a sentirse el ambiente de fiesta y el interés de los fieles en el lugar que acogerá la más masiva de las vigilias que se
tenga recuerdo en ese lugar.

Este 22 de octubre desde las 22 horas, cerca de 40 mil peregrinos se congregarán en la explanada del Santuario del Padre Hurtado para acompañar llenos de emoción la ceremonia de canonización que se realizará en Roma.

El Santuario se convertirá entonces en el punto neurálgico para vivir la canonización y cada una de las personas que trabajan ahí lo saben de sobra. Las más de 148 personas que trabajan y ayudan como voluntarios se están preparando desde principios de año para que ningún detalle quede sin cubrir. Para que, en definitiva, ese momento pueda vivirse plenamente y los peregirnos que lleguen puedan empaparse del espíritu y la esencia de San Alberto Hurtado en el día en que es nombrado santo.

Verónica Toro, Coordinadora de Pastoral del Santuario, ya percibe como va aumentando el interés entorno a lo que significa el sacerdote jesuita, tanto material como espiritualmente. “Por el lado de los peregrinos hay mucha efervecencia, estamos teniendo cada día más grupos de visitas, de colegios, parroquias, jóvenes, que quieren venir aunque sea un ratito y pasar por la tumba. Hay un ambiente de mucha alegría, que va creciendo cada día más”, explica.

Un poco de historia

El Santuario del Padre Hurtado se inauguró en 1995 y es obra del arquitecto Cristián Undurraga, quien dio forma a esta experiencia de paz y esperanza que permite un encuentro con Cristo en medio de la ciudad.
El Padre Hurtado murió el 18 de agosto de 1952. El impacto de su obra y su fama de santidad, movieron a uno de los sacerdotes jóvenes que lo cuidaba a recoger piadosamente sus últimas lágrimas en un algodón. Con ese mismo espíritu se pensó en ubicar su sepultura junto a su obra más querida: el Hogar de Cristo.

Se logró entonces permiso del gobierno de la época, para sepultar al padre junto al templo de la Parroquia Jesús Obrero, vecina a la sede central del Hogar de Cristo, en la Capilla velatorio que se había inaugurado poco antes. Así se hizo, y poco tiempo después el pintor Miguel Venegas Cifuentes ambientó el lugar con el cuadro de Jesús en el sermón de la Montaña, acompañado por el texto de las Bienaventuranzas, según el evangelio de San Mateo.

Desde la muerte del Padre Hurtado, en esa capilla se congregaban anualmente sus amigos y discípulos, para recordarlo y orar en el aniversario y a la hora en que el Señor lo había llamado a su casa. Paulatinamente, ese recuerdo se fue convirtiendo en gratitud a Dios por su visita a Chile en la persona de Alberto Hurtado y en ocasión de exponer ante el Señor penas y problemas, cuya resolución favorable comenzó a ser considerada fruto de su intercesión.

Al ser beatificado el Padre Alberto Hurtado por S. S. Juan Pablo II en 1994, estaba ya en construcción un lugar que permitiera un acceso más cómodo para los miles de peregrinos que visitaban el lugar de sus reliquias.

El 19 de noviembre de 1995 se abrieron las puertas del Santuario del Padre Hurtado a la comunidad, siendo desde entonces un lugar de oración y reflexión, una oportunidad para detenerse, tomar aliento y mirar el sentido de la propia vida para todo aquel que lo visita.

Verónica Toro ha sido testigo del paso de la gente por el Santuario y de cómo los peregrinos van a encontrarse con el carisma del Padre Hurtado, con su presencia a través de todo lo que se encuentra en este lugar. En este sentido “el Santuario es un lugar de encuentro con la esperanza a pesar del dolor, es un lugar de encuentro con la misericordia de Dios”,reflexiona.

En definitiva El Santuario del Padre Hurtado se ha consagrado como un lugar de encuentro con Cristo en medio de la ciudad. Una experiencia de paz y esperanza para quienes lo visitan.